Mercedes ha crecido muy de cerca junto a El Pollo Dorado y hoy, como doctora en Ciencias de la Empresa, comparte cómo esa experiencia marcó su camino. Aprovechamos para felicitarla por su Doctorado Cum Laude y acercaros su historia en esta entrevista.

¿Podrías contarnos quién eres y cuál ha sido tu formación académica?

Soy Doctora en Ciencias de la Empresa. Mi camino empezó en la Universidad de Murcia, donde cursé el doble grado en Derecho y ADE. Desde muy pronto supe que me apasionaba el mundo de la gestión empresarial, lo que me llevó a ser alumna interna en el Departamento de Organización de Empresas y Finanzas. Tras realizar el MBA, decidí profundizar aún más en la investigación, lo que culminó el pasado febrero con la presentación de mi tesis doctoral sobre la innovación de modelos de negocio en pymes familiares europeas. Además, estos últimos años he tenido la suerte de compaginar la investigación con la docencia en varias materias como Dirección Estratégica en la universidad.

¿Cómo surge tu relación con El Pollo Dorado?

Mi relación es casi familiar y viene de lejos. Mi madre y Ana son amigas íntimas, prácticamente como hermanas. Recuerdo ir a la tienda desde que era muy pequeña; me fascinaba todo lo que pasaba allí y siempre pedía que me dejaran ayudar en la cocina o donde hiciera falta. Por eso, más que una empresa externa, para mí El Pollo Dorado es un lugar donde me siento parte de la casa.

¿Te inspiró de alguna manera la trayectoria de 60 años de la familia y su evolución empresarial para desarrollar tu tesis?

Totalmente. De hecho, fue el germen de todo. En mi Trabajo Fin de Máster (TFM) analicé cómo había evolucionado la innovación en el modelo de negocio del grupo empresarial en los últimos 20 años. Ver de cerca cómo la entrada de la tercera generación transformó la empresa y el impacto positivo que eso tuvo fue lo que despertó mi curiosidad científica. Me hizo preguntarme: ¿Pasa esto en todas las empresas familiares?. Esa chispa fue la que dio lugar a mi tesis doctoral.

¿Cómo pueden beneficiarse otras empresas familiares de las conclusiones de tu estudio? ¿Qué consejo les darías a aquellas que puedan sentirse estancadas en su crecimiento?

Mi estudio demuestra que las empresas familiares tienen un «superpoder»: cuando están preparadas estratégicamente, no se limitan a hacer cambios pequeños, sino que son capaces de transformar su modelo de negocio de forma radical y efectiva.

A las empresas que se sienten estancadas les daría un consejo basado en mis resultados: no innovéis por inercia o solo de forma «cosmética». El éxito no llega por hacer muchos cambios pequeños, sino por estar bien preparados para dar un salto transformador. Revisad vuestro modelo de negocio, aprovechad la agilidad y la visión a largo plazo que da el ser una familia, y no tengáis miedo a cambiar las reglas del juego. La «esencia familiar» es vuestro mejor aliado para crecer.

Ahora que has alcanzado el máximo reconocimiento con tu trabajo, ¿cuáles son tus próximas metas o ambiciones profesionales?

Mi meta es seguir tendiendo puentes entre la universidad y la empresa. Quiero continuar investigando en el área de la empresa familiar para ofrecerles herramientas reales que les ayuden a progresar. Y, por supuesto, seguir con la docencia; para mí, transmitir lo que he aprendido a las futuras generaciones es la mejor forma de contribuir a la sociedad y formar a los líderes del mañana.

Y, si nos permites una pregunta más personal…¿cuál es tu plato favorito de El Pollo Dorado?

¡Lo tengo clarísimo! El pollo asado con sus croquetas. Como suelo decir siempre: un pollo y unas croquetas de El Pollo Dorado en la playa, ¡y se te quitan todos los males del mundo!